La leyenda de los “Youtubers”

Por: 
Andrea Pérez / @andreincolombia

 

Esté de acuerdo o no, parézcale ridículo o inoficioso, esto ya superó cualquier opinión, es real y está aquí: Los “Youtubers” llegaron y no tienen mucho afán por irse, se nota que la están pasando bien.

Los hemos visto rodar en Facebook más de una vez cuando nuestros contactos comparten en sus muros los videos de algunos personajes que al sol de hoy terminaron por ser catalogados como “Youtubers”. Se dice que se les ha visto en eventos de grandes marcas, desfilando, y fotografiados mientras caminan por alfombras rojas; se dice que se les ha visto presentando premios en ceremonias y se dice que levantan polvareda con sus controversiales declaraciones.

¿Y quiénes son los Youtubers? ¿En qué lugar comenzó esto? Unos dicen que en Europa, otros que en Estados unidos con un grupo de gamers con decenas de millones de suscriptores en sus canales de YouTube. Lo cierto es que este fenómeno llegó a Colombia hace algunos años, no más de cinco, o quizás sí, pero no como lo conocemos hoy, con jóvenes que suben sus videos a una red social y son comparados con las celebridades de la música, con fans que se movilizan en grandes campañas para expresar su amor al objeto de sus afectos en forma de carteles, con miles de “likes” en sus publicaciones y con comentarios llenos de emoticones de corazones y empapados de amor adolescente.

Si le mencionamos a “Jaramishow”, seguro usted no sabe de qué hablamos, o tal vez hasta llegue a asociarlo con el señor Andrés, dueño de la cadena de restaurantes que vende carne de res a las afueras de la ciudad; pero no, no nos referimos a él. Quizás si le recordamos a un jovencito que hace algunas semanas declaró en un video de YouTube su condición homosexual y que mojó prensa al estilo de los resultados de un campeonato deportivo, quizás ahí sí haya agarrado el hilo. Pero tal vez también deba saber que ese joven, llamado Juan Pablo Jaramillo, cuenta con más de un millón de suscriptores en su canal de YouTube, el cual había sido cancelado por reclamaciones de derechos de autor sobre el uso de una canción en la cortinilla de sus videos pero que, a manera de regalo de Navidad, le fue reestablecido el pasado 23 de diciembre. Ese jovencito cuenta casi con tanta fama como el cantante de música reguetón Maluma (reventando tímpanos casi con la misma intensidad de decibeles en los gritos de sus fans).

 

En la misma línea tenemos también a Laura Sánchez, la bella y joven maquilladora que comenzó su canal con videos en los que compartía consejos prácticos de belleza y que poco a poco ganó reconocimiento, hasta ser llamada por importantes marcas del país como vocera de sus campañas. ¿Por qué una marca consideraría que una chica que aparece hablando de su oficio en un video podría vender su producto? Hablamos con Paola Casasbuenas, Social Media Manager de la agencia Sancho BBDO, quien cuenta con amplia experiencia como Headhunter en la implementación de campañas de grandes marcas el nivel nacional y esto fue lo que nos dijo: “porque influencian a las audiencias a las que ellos quieren llegar de una forma no intrusiva, de una manera cotidiana y cercana. Los medios de comunicación han cambiado y a los jóvenes se les llega en dónde están”. Según Paola, esto no es un fenómeno, es un movimiento que se da como parte de un ciclo por el que atraviesan las dinámicas de la comunicación.

Fenómeno o no, Laura, la “youtuber” de belleza, se apuntó entre sus logros ser contactada por una cadena internacional de almacenes por departamentos y ser llevada por las circunstancias que rodearon su oficio a radicarse en los Estados Unidos, maquillar a las estrellas de la música y a escribir en su bio de Twitter “Make-up Artist, Youtuber, Fashion and Beauty journalist @HuffPostVoces…”.

No podríamos asegurar que sus éxitos obedecen a la fama virtual que sus contenidos ganaron a punta de “me gusta”, pero sí que todo ese voz a voz, el de la amiga recomendándole a la amiga y a la prima de la hermana, sirvió de mucho a la hora de fortalecer una reputación.

 

Algunos “Youtubers” buscan transmitir su pasión desde el lugar de la frescura, tal es el caso de Stiven Claros que rondando el año 2008 decidió compartir un material sobrante de una entrevista al periodista colombiano Guillermo Prieto La Rotta, mejor conocido como Pirry, para ver de cerca lo que en el mundo de internet se conoce como viralización; de repente, su trabajo lo conocieron unos pocos, y después otros tantos, hasta que, sin haber culminado la carrera de periodismo, se consolidó como corresponsal para dos medios estadounidenses y periodista para medios regionales en Colombia, superando los veinte mil suscriptores en su canal, con entrevistas a figuras de la música como Juanes y realizando cubrimientos especiales de los principales eventos musicales en el país, también con la venia de campañas publicitarias de alto renombre.

 

Hablando de la vida, de lo cotidiano, de cómo no dejarte pillar cuando duermes en la casa de tu novio, de cómo detectar un mentiroso, de cómo aplicar correctamente el delineador líquido, varios “Youtubers” han logrado, con sus contenidos, cruzar el umbral que va de lo útil a lo educativo y de lo funcional a lo recreativo, con la ligereza de un bailarín de ballet. Otros pasan de un fenómeno mediático al otro como es el caso de Mabel Moreno, la actriz que personifica a Elvira en la famosa serie web Susana y Elvira, basada en el blog homónimo y fuente de inspiración para dos libros recién lanzados. Las más de 560 mil visualizaciones que ha tenido su canal se han llevado las percepciones existencialistas de la típica mujer que ronda los treinta, los momentos incómodos de las primeras citas y un análisis cómico sobre cómo las princesas de Disney lavaron el cerebro, en materia emocional, a las mujeres de esta generación.

 

De ellos dicen que solo quieren ser famosos o que solo hablan tonterías, pero la verdad es que todos se encuentran en un punto: los buscan para hallar una respuesta a una necesidad o al aburrimiento. Las Ye-Yés, por ejemplo, encarnadas por los actores Erik Rodríguez y Gabriel Camero, representan de una manera pintoresca el mundo de dos jovencitas paisas que comparten sus visiones de la vida, la rumba y las relaciones; a través de una parodia sin mayores recursos de producción, emulan el ambiente cotidiano de cualquier par de amigas, como las que pueden ir sentadas riendo a su lado en el transporte urbano, logrando la no despreciable suma de 124.950 visualizaciones hasta la fecha.

 

Algunos acompañados por récords de sintonía en sus contadores de visualizaciones de YouTube y otros, desde sus nichos, adueñándose de las carcajadas de oficinistas o universitarios, hacen lo suyo con –en la mayoría de los casos– un video semanal, ¿pero están logrando algo?

“La camada de ‘Youtubers’ de los últimos años está generando un movimiento interesante de comunicación con un público masivo (no hay periodista en Colombia que tenga un público de 500 mil seguidores en YouTube), y muchos de estos ‘Youtubers’ superan el millón, pero no solo masivo sino también involucrado, siguiendo de cerca lo que publican, interactuando; algo que difícilmente logran los grandes medio de comunicación”, afirma Mauricio Jaramillo, periodista y conferencista especializado en tecnología e internet.

Según la firma consultora líder en mediciones de consumo en internet a nivel global, ComScore, en su reporte Futuro Digital Colombia 2014, en el cual se estudiaron de cerca las tendencias de las audiencias online por categoría y demografía, se registró que el alcance total de video online en Colombia supera el promedio global con un 88%, comparándose con el 87.8% de Brasil y el 81.3% de México.

Como lo muestra esta consultora, en un mes el video online en Colombia tiene un promedio de 24,6 millones de viewers únicos, y cada uno de ellos ve alrededor de 126 videos al mes, para un total de nueve horas. Además, la participación en los medios sociales crece con fuerza en América Latina con un aumento del 127% año tras año y los sitios Google, impulsados por YouTube, mantienen su reinado en el consumo de videos online en Latinoamérica, lo cual expone un panorama nada desalentador para aquello de compartir visiones del mundo, truquitos de tutorial para el maquillaje al estilo de la mujer de la revista de moda, contarle al mundo que se faranduleó o mostrar la otra cara de los artistas. Hay de todo en esta viña virtual.

Hay unos canales que llevan un proceso creativo previo y otros que surgen en un “parche de amigos”. Allí están, por ejemplo, el de David Ramírez Echeverry, más conocido como “El chico del afro”, con tips para “superar al ex”, y que cuenta con 95.940 suscriptores y más de cuatro millones y medio de visualizaciones.

 

Pero también se encuentra en el don Alonso Londoño, “Alonso Musical”, que entre tuitcams bohemias acompañadas de datos históricos, tangos, boleros y galantes devaneos con sus seguidoras, demostró que la edad no es impedimento para dar lora en internet y alcanzó, antes de su fallecimiento, en 2012, una cifra de 1.670.537 visualizaciones en su canal.

 

Como todos los famosos, los “Youtubers” están rodeados de mitos urbanos: que si compran seguidores, que si compran views, que si después de ser populares no volverán a saludar, que si tienen manager como las estrellas de pop. No podemos afirmar nada de eso, pero lo que sí sabemos es que ellos están “mojando pantalla” por todo lado, algunos rechazando entrevistas, otros promocionando productos y varios ondeando la bandera colombiana en el exterior.

¿De dónde surgirá el próximo “Youtuber” exitoso? Quién sabe, tal vez esté leyendo un portal cultural, inquieto por hacer algún video desde la mala iluminación de su habitación sin saber que cuenta con el potencial para convertirse en la nueva estrella de la web.

Compartir con: