Historias de a peso

Por: 
Andrea Melo / @Andreasemarea7

 

Para muchos colombianos, para el señor o la señora que nos piden en el bus, para el mecato, para un tinto o para completar el almuerzo del día, las monedas pueden llegar a ser un estorbo y a veces la salvación, pero también son un símbolo que recoge nuestra historia y nuestras directrices en la forma de un dibujo o un número. Hoy les contamos curiosidades de algunas monedas de nuestra historia para empaparnos un poco de cómo han cambiado nuestros centavitos.

Cuando Colombia dejaba de ser colonia española, el real cambió a peso y líderes como Antonio Nariño y Camilo Torres consolidaban los principios de la revolución, apareció “la china”, una moneda que circuló en la Nueva Granada. Su nombre se debe a la forma cómo se les llamaba, en dialecto bogotano, a las indias jóvenes que prestaban servicios domésticos. Fue la primera moneda en alejarse de la intención de representar a los reyes europeos.

Esta moneda, también llamada “macuquina” (fabricadas manualmente, con un martillo, y en oro) fue crucial en el proceso independentista ya que como era un metal fino no salió del país y ayudó a pagar los gastos internos de la guerra. Pero uno de sus mayores inconvenientes era que tenía una forma irregular y se podía partir en pedacitos, cuartos de centavo, literalmente. Aquí les dejamos un aparte del documento que apresura el cambio de moneda, expedido en 1814 por el mandatario de la época, Manuel Bernardo Álvarez:

“Presidente Dictador del Estado de Cundinamarca:

”Con conocimiento de que la moneda llamada macuquina es una moneda provincial, que sobre las dificultades experimentadas en su circulación por lo gastado de ella, facilita su continuo recorte por la figura irregular que tiene, haciéndose ya por lo mismo indispensable ir sustituyendo otra en su lugar como lo vayan permitiendo las circunstancias, situación actual del tesoro público, y trabajos de la Casa de moneda...”

 

Como en el caso del Escudo, la moneda tuvo en sus caras desde símbolos y figuras colombianas hasta gorros frigios, rostros románicos y granadas de gules; símbolos de Occidente que evocaban libertad, pero nunca una personalidad extranjera, hasta 1892, cuando se estrenó una moneda en honor a Cristóbal Colón, quien descubrió América 400 años atrás.

Y hablando de la llegada de los europeos a tierras criollas, el arribo trajo consigo, no solo dominación sino también enfermedades como la lepra, que se mantuvo a raya por años gracias al confinamiento de colonias lejos de las principales ciudades, pero al ver que la economía se vio afectada por el traspaso de dinero de mano en mano, el presidente José Manuel Marroquín, por decreto 300 del 12 de marzo de 1901, autorizó al Ministerio del Tesoro acuñar monedas de circulación exclusiva en los lazaretos (apología a la leyenda bíblica), todas ellas con la cruz de San Lázaro y la palabra lazareto en una de las caras. La última emisión de monedas para los leprosos, esta vez en bronce y solo en la denominación de 50 centavos, ocurrió durante la presidencia de Miguel Abadía Méndez (1926-1930).

 

En 1998, durante la conmemoración de los cincuenta años de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Banco de la República presentó una edición especial de cinco mil monedas únicas de $5.000, pero por su presentación en un estuche, su alto valor facial y la baja acuñación, estas monedas prácticamente no circularon. La emisión constituyó uno de los numerosos actos conmemorativos de los esfuerzos conjuntos de América por la convivencia y la paz.

Desde 1996, se propuso el cambiar el diseño monetario en circulación, pero solo hasta 2012 salió la nueva serie de diseños de monedas de pesos colombianos, con trazos inspirados en la fauna y flora endémicas de Colombia. Un año después, esta nueva serie ocupó el primer lugar en el mundo en la categoría Mejor Nueva Moneda por la International Association of Currency Affairs (IACA). Pero para echarle un ojo de manera detallada a cada una de estas figuras que buscan reivindicar la fauna y flora como un interés nacional, el Banco de la República nos cuenta qué dibujo aparece en cada moneda y por qué.

La tortuga caguama que aparece en la moneda de $1.000 es una especie marina altamente migratoria. El diseño de la moneda, a cargo del artista colombiano José Antonio Suárez, presenta unas líneas onduladas continuas en diversos niveles que representan ondas de agua, ubicadas desde el centro hacia la circunferencia exterior de la moneda con un fondo de líneas rectas finas en sentido radial y una leyenda sobre una franja circular con la palabra “AGUA” repetida siete veces en forma consecutiva e invertida cada una respecto de la anterior.

 

 

La rana de cristal que está en la moneda de $500 es habitante del piedemonte y las estribaciones de los Andes (una de las zonas de mayor riqueza biológica de Colombia). El diseño de la moneda, a cargo de la artista colombiana Johana Calle, incluye, además, el nombre común y científico de esta especie y unas líneas onduladas finas, que simulan agua en movimiento y que atraviesan en el costado inferior derecho parte de la corona y parte del núcleo de la especie monetaria.

 

La guacamaya bandera en la de $200 pertenece a la familia de los loros pscitácidos, sin duda los más coloridos de toda la Amazonía. En los últimos años, la destrucción de su hábitat y su captura para el comercio ilegal la ha puesto en peligro de extinción, incluso ya ha desaparecido de muchas de las áreas de donde es originaria.

 

El frailejón en la moneda de $100 es la planta característica de los páramos sudamericanos, presente solo en la cordillera de los Andes de Venezuela, Colombia y Ecuador. De las ocho especies que se conocen, cinco se encuentran en la Cordillera Oriental de Colombia.

 

Y el oso de anteojos en la de $50, también conocido como oso andino o sudamericano, habita exclusivamente en los bosques húmedos andinos que cuentan con precipitaciones anuales superiores a los 1.000 mm (zonas perhúmedas), aunque también se le encuentra en páramos y zonas semiáridas cuyas precipitaciones rondan los 250 mm anuales. En Colombia se encuentra a lo largo de las tres cordilleras de la Región Andina, en las Serranías de la Macarena, de Baudó y del Darién. Actualmente está en peligro de extinción.

 

Colombia es algo más que la noticia atroz del día, el triunfo del equipo favorito, los caprichos del conflicto o la fama narcótica de nuestro pueblo. Colombia es un sancocho de resistencias y raíces que debemos reconocer, entender y apropiarnos esperando que un día dejemos de inspirarnos en otros para ser nosotros mismos. Esta emisión de monedas colombianas es un ejemplo digno de ello.

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