Mafalda en su sopa

Por: 
Fernanda Morales / @AcetaminoFer

 

Mafalda en su sopa, una exposición organizada en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, muestra la evolución de la famosa tira cómica con motivo del aniversario número cincuenta de su creación. Como lo manifestó su curadora Judith Gociol, el objetivo es revelar el crecimiento de la historieta que no cesó cuando Quino dejó de dibujarla, sino que por el contrario se expandió por todo el mundo y fue capaz de crear vínculos fuertes y cercanos con lectores de diferentes generaciones.

La muestra sugiere un recorrido por la historia de Mafalda desde sus primeros bocetos, pasando por sus más importantes publicaciones y traducciones para cerrar con una selección de correspondencia enviada por fervientes lectores, quienes se apropiaron de la tira para convertirla en una forma de escapar y enfrentar la realidad.

Mafalda nació de la mano del dibujante argentino Joaquín Lavado Quino. La tira se publicó por primera vez en 1964 en la revista Primera Plana, un semanario de periodismo interpretativo en el que el dibujo de Mafalda se fue transformando durante un año para convertirse en la niñita inteligente de melena corta y oscura que con inocencia, carácter y preocupación mostró lo mejor y lo peor del mundo que le heredaron sus padres.

 

Las dos primeras tiras de Mafalda en Primera Plana (1964).

 

Por lo menos tres generaciones leyeron la tira y se identificaron con alguno de sus personajes que luego se convertirían en íconos y referentes de la cultura popular. Cientos de niños crecieron con Mafalda y aún en la adultez conservaron con nostalgia la tira que luego heredarían a sus hijos y nietos que de nuevo encontrarían Mafaldas, Susanitas, Manolitos, Felipes, Guilles, Libertades y Miguelitos en sus propias generaciones; porque por suerte, o desgracia, durante los últimos cincuenta años los problemas y las alegrías del grupo de amigos argentinos de la tira siguen siendo los mismos en todo el mundo.

Tan real y cercano fue el vínculo que creó Quino con su audiencia, que desde que empezó a dibujar Mafalda recibió constantemente cartas con elogios, señalamientos y preguntas dirigidas a él como dibujante pero también a sus personajes que nunca fueron solo tinta sobre papel, y que con ayuda del humorista gráfico procuraron responder siempre la correspondencia de sus amigos y admiradores.

La imagen de los personajes se ha reproducido en ropa, libros, muebles, esculturas, pinturas, tatuajes, estampillas, productos alimenticios, dos series animadas, de Juan Padrón y Daniel Mallo y Catú, y cientos de productos comerciales.

Bibliotecas, jardines, verdulerías y hasta un nanosatélite ciberespacial (Manolito) fueron bautizados con el nombre de alguno de los niños de la tira de Quino. La edición Mafalda recorre el mundo fue publicada en Japón, Colombia, China, México, Italia, Grecia, España, Portugal, Indonesia, Finlandia, Alemania y Brasil, entre otros países. Hoy por hoy se puede encontrar la historieta en versión digital para los seguidores de la tecnología.

Ha sido tal el impacto de Mafalda que el mismo Quino fue quien ideó esta muestra llena de ediciones internacionales de la tira, traducciones, películas, bocetos, guías de dibujo; pero especialmente de cartas enviadas por niños y adultos que encontraron consuelo e inspiración en esta historieta.

Definitivamente Mafalda y su carácter contestatario conquistaron corazones y cerebros de todo el mundo, por lo que cincuenta años después de su nacimiento no es solo la consentida de Quino sino la amiga de todos los que la han leído al menos una vez en su vida. Aquí les compartimos algunas fotos de la exposición bonaerense que muestra a Mafalda en su sopa. 

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