Separando puestos para el 2015

Sofía Arrieta / @medeatica

 

Se termina el 2014, un año con gran movimiento en los terrenos escénicos. Festivales, encuentros, estrenos, dramaturgos, directores y actores que se convierten en la promesa de un futuro alentador e interesante para las artes escénicas de nuestro país. Al mejor estilo de las revistas del corazón, acudimos a nuestros astrólogos teatrales de cabecera para enterarnos de qué tan cargado de teatro viene el 2015.

Estamos a contados días de que este 2014 turbulento y dramático llegue a su fin. Fue un año de mucho movimiento en el terreno teatral. Tuvimos Festival Iberoamericano de Teatro, Festival Alternativo, congreso de ISPA, Festival de Teatro de Manizales, celebraciones como los treinta años de Mapa Teatro, encuentros potentes como Experimenta/Sur, estrenos, remontajes y sobre todo, se podría decir que el 2014 fue un año definitivo para que Colombia se afianzara como un poderoso escenario teatral. Se habló de la “Primavera teatral colombiana” y con eso se hizo referencia a la lupa que el mundo de las tablas ha puesto sobre los dramaturgos, directores, actores y, en general, sobre la producción teatral colombiana (que va en aumento).

Este fin de año nos alcanza con la triste noticia de la muerte de un actor muy querido por todo el gremio actoral: Alberto Valdiri. El dulce, divertido y muy comprometido Valdiri partió. La ceremonia de su entierro culminó con un aplauso cerrado y con todos los asistentes de pie. El final anhelado de cualquier actor. Hasta el día antes de que lo pillara la muerte, Valdiri estaba activo, pensando en nuevos proyectos, aprendiéndose la letra de dos nuevas obras. Y esa, definitivamente, debe ser la actitud que asuma el gremio para poder continuar reinventándose y atrayendo al variado público de nuestro país.

Así que bueno, siguiendo el estimulante ejemplo de Valdiri, no esperemos a que llegue el 2015 para saber de qué viene cargado. Todo parece indicar que el impulso de este año sigue vivo pues se avecinan cosas interesantes.

 

El Teatro Nacional arranca el año con Entretelones, de Michael Frayn, dirigida por Pedro Salazar. Esta comedia que trata del quehacer teatral y de las muchas otras historias que ocurren en la tras escena de un teatro suena como un gran comienzo de temporada. También en el Teatro Nacional se está cocinando Huerfanitos, escrita y dirigida por Víctor Quesada, con los grandes Marcela Benjumea y Álvaro Bayona.

El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo desde ya nos anuncia la programación del 2015. Continuará presentando excelentes producciones nacionales e internacionales y contará también con una variada oferta musical. Uno de los importantes estrenos nacionales del año que se avecina será Otelo, de Shakespeare, dirigido por Pedro Salazar, proyecto ganador de la beca de creación distrital de gran formato.

 

En Casa E también se están preparando nuevas y atractivas propuestas. En primer lugar, el microteatro, un formato fundamental para el público bogotano que frecuenta este espacio, va a sufrir una transformación. Mi informante me habla de una mutación sorpresa. Por otra parte, Kepa Amuchastegui dirigirá una comedia de su autoría. Manolo Orjuela estrenará La infancia del señor M y celebrará una década de trabajo como director con la presentación de varias de sus obras. Tino Fernández, Juan Carlos Mazo y Jorge Hugo Marín estarán invitados a dirigir nuevas producciones para el Teatro Arlequín.

 

La reapertura del Teatro Colón, una de las joyas de la cultura de nuestro país, bajo la dirección de Manuel José Álvarez se presenta como un buen augurio de la vida teatral en el centro de Bogotá. Este escenario será el espacio en el que se estrenará de Labio de liebre, la más reciente obra de Fabio Rubiano y su Teatro Petra.

Finalmente, podemos afirmar que en el resto del país también ocurrirán cosas interesantes. El grupo Matacandelas de Medellín anda preparando nueva obra. Tendremos Festival de Manizales y Fiesta de las Artes Escénicas, también en la capital de Antioquia. Además, según mis informantes, Ibagué se convertirá en una capital muy interesante para el teatro.

Esperemos que, además de lo mencionado, también aumente la experimentación y se fortalezcan los espacios alternativos. Así que para despedir el 2014 y recibir el año que comienza, únicamente me resta decirles, como en el teatro cuando se quiere desear buena suerte, “¡Mucha mierda en el 2015!”.